La compra de una grúa sobre orugas usada representa una inversión significativa, y el control de calidad (CC) riguroso es primordial para garantizar la seguridad operativa, la fiabilidad y el valor. Un proceso de CC integral es multifacético, y va más allá de una simple inspección visual para incluir una evaluación mecánica y estructural exhaustiva.
El proceso comienza con un examen detallado del historial y la documentación de la grúa. Esto incluye la verificación de los registros de servicio, los registros de mantenimiento anteriores y cualquier registro de reparaciones importantes o historial de accidentes. Un linaje claro aumenta la confianza en el activo.
La inspección física es el núcleo del CC. El tren de rodaje se examina críticamente para detectar el desgaste de los rodillos, las poleas tensoras, las ruedas dentadas y las propias cadenas de orugas. El desgaste excesivo puede indicar un uso intensivo y provocar costosas sustituciones. Los principales componentes estructurales, como la pluma, el mástil y el bastidor, deben inspeccionarse en busca de grietas, dobleces o soldaduras no autorizadas. A menudo se emplean métodos de ensayos no destructivos (END), como las pruebas de partículas magnéticas o las pruebas ultrasónicas, para detectar defectos subsuperficiales invisibles a simple vista.
A continuación, se examinan la maquinaria y los sistemas hidráulicos. El motor debe funcionar bajo carga para comprobar su rendimiento, el humo y los ruidos anormales. La transmisión, los cabrestantes y los sistemas de giro se prueban para comprobar su funcionamiento suave y la ausencia de gruñidos o vibraciones. Los sistemas hidráulicos se comprueban para detectar fugas, la integridad de las mangueras y el funcionamiento de los cilindros bajo presión. Todos los sistemas de seguridad, incluidos los indicadores de momento de carga (LMI), los dispositivos anti-dos bloques y los interruptores de límite, deben probarse funcionalmente para garantizar que funcionan dentro de las tolerancias especificadas.
Finalmente, se realiza una prueba de carga de prueba, normalmente al 110% de la capacidad nominal, para validar la integridad estructural de la grúa y sus capacidades de elevación en condiciones controladas.
En conclusión, un proceso de CC robusto para una grúa sobre orugas usada no es opcional; es un requisito fundamental. Mitiga el riesgo financiero al identificar los posibles problemas por adelantado, garantiza el cumplimiento de las normas de seguridad y proporciona al comprador la confianza de que el equipo es apto para el propósito previsto y puede funcionar de forma fiable en el lugar de trabajo. Se recomienda encarecidamente la contratación de un inspector externo cualificado para una evaluación imparcial.

